El Panteón de La Arada

San José, La Arada: 1851
En 1847 Guatemala había sido declarada como república independiente, y el presidente de El Salvador, Doroteo Vasconcelos, del Partido Liberal, odiaba a Rafael Carrera, conservador, comandante del Ejército guatemalteco. Vasconcelos quería revivir la Federación Centroamericana y por ello se alió con Juan Lindo, gobernante de Honduras, contra Guatemala. Reunieron en el pueblo fronterizo de Ocotepeque, a unos 4 mil soldados, a las órdenes de 11 generales. Confiaban en derrotar al ejército de Carrera, que contaba sólo con mil 500.

15 de enero de 1851: Vasconcelos envía una carta, desde la frontera, al gobierno de Guatemala, presidido por Mariano Paredes: “He llegado -decía- a esta ciudad a hacerme cargo del mando en jefe del ejército conforme a la constitucion de El Salvador y vengo plenamente autorizado para entenderme con su gobierno en todo lo que conduzca al objeto que ha puesto en armas a los de estos Estados”. El correo llegó el 21 pero ni tiempo hubo de responder pues el 22 los aliados estaban en territorio guatemalteco.

23 de enero: otra carta, para pedir la renuncia del gobierno de Paredes y la expulsión de Rafael Carrera. Además una condición: que los ejércitos de El Salvador y Honduras pudieran establecer bases en Guatemala.

El historiador Lorenzo Montúfar dice que Carrera había mandado a El Salvador, semanas antes, a un presunto comerciante mayorista que en realidad era espía. Además, hizo correr el rumor de que los liberales salvadoreños venían a demoler todas las iglesias, para así tener más adeptos para su causa. “Sin duda Carrera era un tipo inteligentísimo, pues manipuló hasta a la Iglesia para contar con su apoyo”, opina Lucila Sierra, directora del Museo del Ejército, en donde está recreada, en una maqueta, la batalla de La Arada: la que definió el poderío conservador en Guatemala por las siguientes dos décadas.

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