Esquipulas: Un Viaje a través de la Fe

Miles de personas recorren grandes distancias para llegar a  Esquipulas, la meca centroamericana de la Fe.

Búsqueda de Espiritualidad

Para ellos los kilómetros se esfuman entre esperanzas y milagros, sus pasos son guiados por el impulso de buscar, dentro de una antiquísima celebración religiosa, una nueva dosis de espiritualidad que los ayude a vivir mejor cada día.

Son los fieles, personas que hacen un esfuerzo económico y un espacio en sus agendas para acercarse cada año a la Basílica esquipulteca.  Las caravanas parten de todo el territorio guatemalteco y aún desde Honduras, El Salvador, México y Nicaragua, todos al encuentro del renombrado Cristo Negro.

Retrospectiva Histórica

Desde su fundación entre 1560 y 1570, Esquipulas ocupa un lugar privilegiado en el contexto geográfico, pues cuenta con un punto trifinio entre Guatemala, Honduras y El Salvador, lo cual provee una plataforma económica y cultural para difundir con mayor amplitud la devoción mas allá de las fronteras.

El epicentro del avivamiento religioso inicia cuando el escultor portugués Quirio Cataño crea la típica imagen del Cristo. Según el arquitecto Eduardo Andrade, durante la restauración de la imagen se descubrió que había sido originalmente acabada con un tono claro, los años de exposición al humo de velas y manos de miles de fieles le proporcionaron su característico color oscuro.*

En 1996 el Papa Juan Pablo II realiza su segunda visita a Guatemala, es entonces cuando llega también a Esquipulas para clausurar el jubileo de los 400 años de veneración a la imagen del Cristo Negro.  Este evento puso a la Basílica en la mirada internacional, lo cual le otorgo mayor reconocimiento.

*Fuente Ministerio de Cultura y Deportes

Devoción Multiforme

Muchos llevan velas de colores y aromas, algunos se arrodillan en agradecimiento y persiguen un nuevo milagro, otros por el contrario sucumben ante el consumismo en los mercados locales.  La devoción toma distintas formas para los visitantes pero todos forman parte de la historia del lugar.

Una de las autoridades eclesiásticas, el Aval Héctor Sosa Paz, expone “La visión es encontrar un refuerzo espiritual en nuestras vidas y hacer que este mundo pueda vivir a Cristo. Cada uno demuestra su fervor de diversas maneras, lo que importa es que se haga de corazón”.

Lo anterior se pone en evidencia cuando un grupo de personas a caballo procedentes de Asunción Mita, Jutiapa, llegan al Santuario, “esta es nuestra forma de decir presente” indica uno de los jinetes.  Ellos se suman a las miles de personas que posan en el lugar anualmente.

“Cuando hay Fe uno logra lo Imposible”

Felisa Rosales Ajcalon es una madre soltera cuya devoción por el Cristo Negro fue inculcada en su niñez por su padre.  Este año su familia llega una vez más desde San Lucas Tolimán, Sololá a Esquipulas. “Es difícil venir pero sacamos el tiempo y el dinero, cuando hay fe uno logra lo imposible”, explica.

Son cuatro generaciones en la familia de doña Felisa, todas unidas por la misma tradición.  Aún su madre, doña Juana Ajcalon de 83 años, dice estar feliz de ver a sus hijos y nietos juntos. “Es un regalo más de mi Dios” confiesa emotivamente al lado de sus seres queridos.

La Atención del Mundo

Dentro del Santuario hay diferentes expresiones religiosas. En el atrio, por ejemplo se encuentra un nacimiento, el cual permanece abierto al público durante el día y es expuesto hasta el 3 de febrero.  Además de la imperdible caminata al interior del lugar santísimo en donde se ubican distintas representaciones de la pasión de Cristo.

Todo forma parte de la cultura del lugar y en el marco católico, esto es nuestra esencia” argumenta confiadamente Consuelo del Carmen, servidora del Santuario.  Definitivamente, para muchos Esquipulas es sinónimo de fervor religioso y de muchas formas captura la atención del mundo y de Dios mismo.

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