Caravana del Zorro 2007

29 Enero 2007 Por  
Categoria: Cultura y Tradiciones, Eventos, Guatemala, Turismo

Más de veinte mil motoristas podrían participar en la denominada Caravana del Zorro el 3 de febrero, el recorrido en motocicletas que año con año realizan un grupo de personas para visitar al cristo negro de Esquipulas,
Chiquimula, así lo dio a conocer Roberto Álvarez, uno de los organizadores de esta actividad motorizada.

De acuerdo con las declaraciones del entrevistado, este recorrido tiene dos objetivos, uno de los cuales es la visita al cristo negro y la otra reunir recursos para las personas de escasos recursos de ese lugar.

Este año se cumplen cuarenta y seis años que se realiza dicha caravana, concluyó Álvarez.

Objetivo de la Caravana
Este como todos los años la Caravana del Zorro tiene como objetivo principal el apoyo a la escuelas del area de Esquipulas, departamento de Chiquimula, beneficiando en materia de educación a los niños de escasos recursos de dicha población. En años anteriores varias escuelas han sido beneficiadas con los aportes recibidos, para el 2,007 se estará brindando el aporte a la Escuela de Autogestión Comunitaria Lotificación Valle Maria.

La Caravana hace una parada en El Rancho y otra en Chiquimula. Se ingresará en Caravana a Esquipulas desde El Mirador a partir de las 5:00 de la tarde.

Apocalypto – La Pelicula de los Mayas

24 Enero 2007 Por  
Categoria: Cultura y Tradiciones, Guatemala, Nuestra Gente

Apocalypto es una película de acción ambientada en las tierras ocupadas por los mayas, producida por los estudios Icon Entertainment de Mel Gibson.

Estrenada en Estados Unidos el 8 de diciembre de 2006, la película está ubicada en México antes del descubrimiento de América, y aunque la cinta se desarrolla en ese ambiente, la trama es una historia de amor, odio y violencia.

Los diálogos están grabados en maya yucateco (el cual es el idioma materno de un millón de personas en la actualidad en la Península de Yucatán). El reparto incluye varios actores mexicanos, de Yucatán y algunos indígenas de los Estados Unidos. La protagonista femenina es de Veracruz. El protagonista masculino es Rudy Youngblood.

El filme fue realizado en Catemaco, Cerro del Mono y Paso de Ovejas, localidades del Estado mexicano de Veracruz.

La comunidad maya, sin embargo, censuró gravemente la extrema violencia con la que se presenta el pasado de su civilización jurándosela al polémico director Mel Gibson.

Fecha de MotoCross en Ipala, Chiquimula

24 Enero 2007 Por  
Categoria: Deportes, Eventos

RESULTADOS CAMPEONATO MOTOCROSS ASOMOCHI.
FECHA DE MOTOCROSS EN IPALA, DOMINGO 21 ENERO 2007

Como parte de las actividades de Feria del Municipio de Ipala, se realizó la 1era. Fecha de MotoCross en dicho lugar contando con la participación de corredores de varias partes de Guatemala, así como de varios chiquimultecos que participaron y quienes estan poniendo en un buen lugar el nombre de Chiquimula en este deporte extremo. A continuación detallamos como quedaron las posiciones:

CATEGORÍA SÚPER – EXPERTOS
1º Lugar: Tomas Pablo Castillo – Team GasGas Valle Dorado
2º Lugar: Rodrigo Soto – Team Yamaha
3º Lugar: Tomas Ángel Castillo – Team KTM

CATEGORÍA EXPERTOS
1º Lugar: Esdvin Javier ( 3 Kiebres ) – Ipala

2º Lugar: Ivan Villeda – Esquípulas

3º Lugar: Oswaldo Cerón – Esquípulas

CATEGORÍA NOVATOS
1º Lugar: Jorge Paiz – Guatemala
2º Lugar: Jose Portillo – Chiquimula

3º Lugar: Víctor Muños – Guatemala

CATEGORÍA 230 C.C.
1º Lugar: Osman Hernández – Ipala

2º Lugar: Edwin Sanabria – Chiquimula

3º Lugar: Raúl Cerezo – Chiquimula

CATEGORÍA 85 C.C.
1º Lugar: Juan Jose Iriarte – Guatemala
2º Lugar: Alexander Solórzano – Guatemala
3º Lugar: Stuardo Castillo – Guatemala

CATEGORÍA ATVS
1º Lugar: Antonio Lau – Santa Rosa
2º Lugar: Aníbal Lau – Santa Rosa
3º Lugar: Edy Versian – Guatemala

Próxima Fecha: 11 de Febrero en Concepción Las Minas

Agricultores piden Planta de Tratamiento de Mangos

24 Enero 2007 Por  
Categoria: Eventos

Los productores nacionales de mango han solicitado a las autoridades del Ministerio de Agricultura la construcción de una planta procesadora de esta fruta. Esto con el fin de obtener mango de calidad para exportar al mercado estadounidense.

Según informó Jorge Girón, viceministro de Agricultura, los productores de mango del oriente del país, incluyendo El Progreso, Zacapa, Chiquimula, Salamá y parte de Jutiapa y Jalapa, solicitaron apoyo para la construcción de una planta de tratamiento hidrotérmico.

“Este se le da al mango para ser certificado para entrar al mercado de los Estados Unidos. Mañana vamos a tener una reunión en un hotel de Zacapa para recibir las peticiones y ver si en algún momento ayudarlos para que esta planta sea realidad”, expresó. Fuente: Telediario

El Venado Encantado

24 Enero 2007 Por  
Categoria: Cultura y Tradiciones, Eventos

EL VENADO ENCANTADO
Autor Juan Pablo Espino.

De las tantas peripecias que pasó por la vida Rubén Noguera, ipalteco de pura cepa, del Amatillo para ser más señas, en el lugar exacto donde convergen Ipala con Jutiapa, en la meririta guardarraya de la aldea Agua Blanca, pues de allí mismo y, encaramado en el tren de la IRCA, partió con rumbo norte el compa Rubén, de quien les voy a contar esta simpática historia, que no por chistosa, deja de ser un tanto exagerada.

La crean o no, es cosa que a mí no me quita ni me pone; pues al fin y al cabo, sólo trato de repetir como loro lo que el mismo compa Rubén me contó.

––Pues con todo y telengues ─comenzó el compa Rubén su historia─, llegué hasta El Estor, cuando la Exmibal sacaba el níquel que se llevaron los gringos, dejando las tierras pelonas y sin esperanza de vida por un tipuchal de años en aquella región.

Ya estando en el lugar, me hice amigo de un carcheño que se llamaba Pedro Cucul, que hablaba la mitá en castilla, porque la otra mitá era una jerigonza que tal vez sólo su madre entendía y al que después de estar jode que jode, me consiguió trabajo en la Compañía, con un tal mister Yonson.

Con aquel carcheño nos hicimos tan amigos, que me quedé viviendo muchos años en una montaña de El Estor, mucho tiempo después que los gringos acarrearan con todo y mandaron a la gente con sus niguas a otra parte.

Todos en la comunidá onde vivíamos me habían puesto cariño: que don Rubén aquí, que don Rubén allá, que cómo es Ipala, que por onde queda, que si el volcán es encantado, que si la laguna es honda; en fin, una tanatada de preguntas que yo contestaba lo mejor que podía, pero lo que más les encantaba de mis conversaciones, era cuando les contaba las historias de los hombres de Julumichapa, del Pañuelo, del Rosario, los Achiotes y de las muchachas bonitas que había en las Ceniceras y de la traida aquella de Chaparroncito, que lástima grande, me dejó por el hijo del comisionado militar de San Luis.

El mero tatascán de la aldeya, al que todos respetaban y que era algo así como el mandamás del lugar, le ordenó a un indígena de Xayaxché llamado Jorge, que me entregara un pedazo de tierra para trabajar, lo que me hizo echar raíces en aquellos lugares, raíces largas y profundas, como las raíces del ceibo o del manuelión.

En aquellos días ─continúo diciendo el compa Rubén––, mientras lanzaba bocanadas de humo y entrecerraba los ojos como para hacer más claras las imágenes que acudían como por encanto a su imaginación─, conocí ––dijo––, una muchacha mitá india y mitá ladina, pues su nana era una indígena de Sebol y su tata, según las malas lenguas, había sido un vendedor de baratijas de Gualán.

No hubo casorio, sólo nos arrejuntamos; y de la tal arrejuntada nos nació un ischoco seclillo y canchito al que le pusimos Rubén Noguera, como yo.

Desde chiquito jué listo. ¡La sangre ipalteca!, decía mi nana.
Tendidos sobre un camalotal estábamos una tarde, cuando el compadre Genaro, que así se llamaba el que nos hizo la caridá de llevarnos el patojo a lo del agua bendita, me dijo que siguiendo el río por la selva virgen, había mucho venado pa` montiar; que él tenía dos guatas de las buenas y cuatro chuchos venaderos, y que si la suerte se ponía de nuestro lado, la cosa se iba a poner réquetebuena.

Mire, compadre Rubén, no es porque yo se lo diga ─remachaba el compa Genaro─, pero la Minga, esa chucha entelerida que usté ve ahí, si de montiar se trata, le rempuja con ganas a todo lo que se le ponga enfrente. Con decirle que la vez pasada se echó verga con un tigre americano y la muy bandida no dejó de chingarlo, hasta que lo acorralamos todos los montiadores y le dimos “aguacate” cuando pensaba ganar la montaña.

El compa Rubén contaba todo esto, mientras en la profundidad de su pensamiento, en la diáfana claridad de sus recuerdos, danzaban las imágenes de la peliculesca aventura; aventura en la que había sido actor y espectador al mismo tiempo.
––¡Llevate estos jocotes que te mandaron ayer de Chiquimula! ─me gritó la mujer, cuando estaba a punto de encaramarme en la mula─, y ai le das unos al compadre Nayo. Ah, y no se te vaya a mojar la sal que te puse en el matate para que raliés el venado…

La mujer me dijo esas cosas con una risita burlona.
––¡No te priocupés mi alma! ─le contesté yo─, que si no hallamos venado, aunque seya un manojo de leña te traigo.
––Miren, muchá ––nos dijo el compa Rubén─, jué llegando a una replanada onde había un cruce de dos caminos, el compadre se me acercó y me dijo:
─¡Shhhh…! Calladito compadre, ahí está el bebedero. Agarre usté el camino de la derecha y yo voy a agarrar por el camino de la izquierda. Como los chuchos sólo a mí me siguen, nuay diotra que usté se tiene que ir solito hasta toparse conmigo y si mira al venado primero que yo, rempújele plomo aunque seya sin apuntar. No se le vaya a olvidar que estos venados cabrones son muy listos y si no andamos con cuidado, se nos van a la mierda.

Camine despacito, compadre; vaya con los ojos bien pelados y fíjese por onde pone la pata; no vaya a ser la mala suerte que lo muerda el tamagás y ai si nos llevó la chingada.
Cuando el compadre mentó lo de las culebras, pa’ que les voy a decir que no sentí miedo, pues sentí que se me aguadaron las patas y un escalofrío bastante raro me recorrió toda la caña de la columna vertebral. Con decirles que hasta sentí un piquetazo juerte y agudo, algo así como cuando a uno se le ensarta una espina de pico de gurrión en la pata…

Por los ademanes y las muecas que hacía el compa Rubén, pudimos enterarnos de que nos estábamos acercando a lo más emocionante de la narración.
––Miren, muchá ––siguió diciendo el compa Rubén––, jué yéndose el compadre Genaro con los cuatro chuchos, no tuve más remedio que echarme a la boca el último jocote que llevaba para calmarme los nervios y mientras iba avanzando buscando un lugar seguro para apersogar la mula, iba chupando también la semilla, pero bien abusado y volando ojo pa’ todos lados.

Cuando por fin hallé un lugar que me pareció bonito, apersogué la mula y la dejé cortita para que no se maniara. Me trabé la guata; bajé el bastimento que traiba prendido en la manzana de la silla y me puse a buscar una rama seca y sin hormigas onde colgar el matate. Como a cuatro metros de onde había dejado la mula, hallé en medio de un zacatal dos ramas bastante cortas y lisas que me parecieron muy raras y que por la prisa de juntarme con el compadre, no les puse cuidado.

El compa Rubén se emocionó más cuando llegó a esta parte de la historia.
––Yo que cuelgo el matate en la rama y la rama cabrona que se me va para encima. ¿Y qué van a creer? Si lo que pasó jué que el matate con el bastimento lo juí a colgar en los cachos de un gran venado cariblanco que estaba echado en el zacatal y con lo distraído que soy, ni jute que lo había mirado. Cuando el venado sintió el peso del matate en la cabeza, me rempujó la primera cornada… y otra… y otra… y otra. Y yo pa’ tras… y pa’ tras… quitándome los cachazos como mejor podía.

En un momentito que me dio un respiro, me destrabé la guata y le rempujé el primer cachimbazo sobre la cara y luego el segundo; y como me quedé sin plomos porque en la juida los había dejado botados, y como la guata era de esas que se ceban por la boca y como el venado mierdero no dejaba de corniarme, no tuve más remedio que cebarla con la pólvora que llevaba y a falta de plomo, le metí la semilla de jocote que me venía chupando; y cuando el venado se calmó tantito, le zampé un semillazo que lo hizo parar las patas, pero con la misma el muy hijuetres putas se levantó y se metió corriendo en el montarral.

A los tiros llegó corriendo mi compadre Genaro, seguido por los cuatro chuchos y llevándose la ramazón con el pecho.
––¿Qué putas pasó, compadre? ¿Por qué tanta gritería? ¿Se topó con el tigre o lo jugó la siguanaba? ¡Por Dios Santo, hable compadre!

A lo lejos, entre los zacatales, se oiba el jai jai de la Minga y de los otros chuchos, siguiendo al venado zanjón abajo.
Cuando por fin pude hablar y le conté al compadre lo que me había pasado, se me quedó mirando bien serio y se jué cabizbajo hasta onde estaba apersogada la mula; luego desenvainó mi daga y caminó derechito hasta el cruce de los caminos. Se santiguó siete veces y pegó en el suelo siete machetazos en cruz. Luego regresó onde yo estaba y sin perder más tiempo, me dijo:
––Monós a la mierda, compadre. Es que lo que usté acaba de ver no es cosa buena; es cosa del diablo. Esto ya me lo había contado el mandamás de la aldeya. El venado que usté vio es el encanto de la montaña. Vayámonos lo más luego que podamos y no le contemos a naiden lo que nos pasó porque las mujeres se van a reír de nosotros. Voy a llamar a los chuchos y patas pa’ que te quiero. No vaya a ser mucho el tuerce y nos vaya a ganar este hijuetres putas.

A los meros tres meses y medio de sucedida aquella cosa, me vine de güelta para Ipala.
¡No hay como estar uno en su propia tierra!, sentenció el compa Rubén, pues uno entre su gente como quiera que seya la va pasando y sin tener que estar suspira y suspira, y pensando cómo estarán los amigos o los familiares”.
––Cuando Rubencito creció y tuvo doce añitos, ¿qué van a creer? No dirán pue que a la atarantada de mi mujer se le metió entre ceja y ceja que quería regresar al norte para ver a su nana y que como el niño tenía doce años, ya era justo que le diéramos el chance de conocer a su padrino. Y jué tanta la chingadera, que la muy bandida terminó por convencerme y, un buen día de Dios, nos encaramamos en la “Galilea” y juimos otra vez a parar al Estor.

Mi regreso, aunque sólo jué de visita, alegró a mucha gente ––aseguró el compa Rubén.
––¡Dichosos los ojos, don Rubén! ––me dijo la dueña de la pulpería cuando me vio.
Dichosos los míos, le dije yo, un tanto chiviado, pues aquella morena de ojos oscuros como las noches de la montaña me había caído bien desde que llegué por primera vez.

Y de güelta a contar las mismas historias. Los tatas querían que sus hijos las oyeran. Las viejas, embelesadas con mi mujer, la ponían al tanto de todos los chismes en la cocina. El compadre Genaro me hizo repetir dos veces en la misma noche la historia de Abigail Valdés, el mero tatascán de Jicamapa; el tipo aquél que mucha gente aseguraba que no le entraban las balas porque decían que tenía pacto con el diablo.

Les encantaba oír la pasadita aquella cuando Abigail verguió a tres cuques en la glorieta de don Tuno, en Ipala; cuando se le jué a la policía y se echó riata con la zona cerquita de los Cimientos.
Pero de lo sucedido diez años antes, ninguno chistó nada. Durante diez años mantuve esa curiosidá por saber qué putas había sido aquello. Me ponía erizo tan solo de pensar que el diablo me había jugado. Así que sin pensarlo más, le dije a mi compadre en aquella ocasión que quería regresar a la montaña pero yo solito.

Al principio el compadre Genaro trató de detenerme, pero al cabo de un rato se convenció de mi necedá y me dijo:
––Mire, compadre Rubén, cuando a usté se le mete una babosada en la cabeza, nuay poder humano que se la saque. Así que si piensa ir, llévese mi escopeta. De la Minga y de los otros chuchos ya no haga cuentas, pues aquella mi chucha tan rebuena pal’ venado, me la mató un cantil colegüeso y los otros, uno por uno se me han ido muriendo.
¡Cabalmente! Con las primeras clarinadas de los gallos salí pa’ la montaña. Serían quizás las once cuando unas ocho leguas arriba divisé la replanada y el bebedero en medio del zacatal.
Todo estaba silencioso. De vez en cuando un mono zaraguate chillaba en la copa de un guayul o un piconavaja cruzaba el claro de la replanada, rápido como una centella.

Ahí estaba el bebedero. Una brisa suave peinaba el zacatal. Corriendo como locos en el lodazal, dos hermosos coches de monte jugaban alegres. Como cuarenta pasos más adentro, me topé con el cruce de los dos caminos. Parado en el mismo lugar onde el compa Genaro me dijo que agarrara por el camino de la derecha y que él iba a agarrar el camino de la izquierda, me llamó mucho la atención que en el mismo lugar onde yo había apersogado la mula muchos años atrás, había un palo de jocote bastante grande. Ver un palo de jocote en un lugar como aquel era algo curioso porque, que yo sepa, el jocote de “castilla” sólo se da en San Jacinto, un municipio de Chiquimula; pero hallar uno en aquel lugar, era de ponerle cuidado.

Apartando las zarzas con la hoja del machete y con la escopeta lista por aquellos de las moscas, me juí acercando poco a poco, hasta quedar frente al palo de jocote.
En esas estaba yo, cuando de repente, el palo de jocote empezó a caminar para onde yo estaba y del tronco salía un bugido como de buey cansado y si les digo que no me cagué, es que soy mentiroso. Pero lo cierto es que cuando ya lo tenía bien cerquita, como quien dice a boca de jarro, le comencé a rempujar con la escopeta un tiro tras otro. La cargué otra vez y se la volví a “desvariar”, hasta que se detuvo como a cinco metros de onde yo estaba parado.

El bugido que salía del tronco del palo, no era otra cosa que el venado que hacía diez años antes había tratado de corniarme. El maldito animal me reconoció y quiso desquitarse de aquel semillazo que le zampé en la frente la vez aquella cuando se me acabaron los plomos de la guata. La semilla del jocote se le enterró en la frente y de la tanta llovedera le creció un gran palo sobre la cabeza. Y la cosa no termina ahí, después que desmoché el palo para sacar el venado, ¿qué creen ustedes que encontré? ¡El matate con mi bastimento, mucha! ¡Y tuavía con las tortillas bien calientitas!

Una sonora carcajada estalló en el corredor de la casa de Nando Aguirre. El sol bostezaba aburrido y somnoliento sobre la cumbre del volcán de Ipala. Un muchacho de un caserío llamado La Cima se marchó a galope tendido línea arriba. Cuatro leguas al sur, en la estación de bandera de Papalguapa, oímos el pitido del tren.

Con cariño y entusiasmo le estreché la mano al compa Rubén Noguera. El tren de la Internacional Railroad of Central América (I.R.C.A.) había arribado ya a la Estación de Agua Blanca. Para mí, lo digo con nostalgia, era la hora de partir.
Colgado del pescante del tren, vi desfilar por mi lado una por una las casitas del Amatillo, Ipala. A lo lejos, Cundito Berganza trataba de lazar un caballo. Parados sobre el piso de madera de la estación, Mario, Oscar Alicia y Miriam, alzando la mano, me dijeron adiós.

Rubén Noguera no era un mentiroso; era un hombre que con su inventiva, trataba de darle sabor a la vida.

Autor:
Juan Pablo Espino Villela.
Email: jpespino@intelnet.net.gt

El Amatillo, Ipala. 1,973.

Feria Titular de Ipala

23 Enero 2007 Por  
Categoria: Cultura y Tradiciones, Eventos

Festejos en honor de San Ildefonso

El domingo 21 de enero fue inaugurada la feria de Ipala, en honor de su patrono San Ildefonso. Los festejos finalizarán el próximo 25, informó Edwin Pérez, uno de los organizadores.

En el marco de la festividad, fue electa como Flor de la Feria, Vilma Zeydi Marissa Sosa González, quien hizo una invitación los habitantes y turistas para que participen en las actividades sociales, culturales, ganaderas, religiosas y deportivas programadas.

Ipala se localiza a 25 kilómetro de la cabecera departamental de Chiquimula y su principal cultivo es el maíz y fríjol.

Su centro turístico más atractivo es la Laguna del Volcán de Ipala. Por: Edwin Matias – PL

Dia del Señor de Esquipulas – Miles visitan al Milagroso Cristo

17 Enero 2007 Por  
Categoria: Eventos, Religión, Turismo

Miles de guatemaltecos y centroamericanos visitan durante estos días al milagroso señor de Esquipulas en Chiquimula, como muestra de su devoción por la imagen del Cristo Negro a quien le celebran su día este 15 de Enero.

En este lugar llegan durante todo el mes millones de personas, para pedirle un milagro al señor de Esquipulas. En ese municipio se acercan desde personas bien acomodadas hasta los más humildes de toda Centroamérica.

Esto ha hecho que Esquipulas, sea la capital de la FÉ en Centroamérica, pero también se ha incrementado la delincuencia.

Para contrarrestar un poco este fenómeno las autoridades de seguridad con coordinación con la Municipalidad y el Instituto Guatemalteco de Turismo, INGUAT, han conformado cordones de seguridad en distintos puntos del lugar.

Los agentes están colocados en los centros turísticos de mayor concentración, para evitar el robo a los turistas, tanto nacionales como extranjeros.

Historia: Génesis de la devoción
La villa de Esquipulas fue fundada entre 1560 y 1570.

La imagen del Cristo de Esquipulas fue esculpida por el portugués Quirio Cataño en 1594, quien radicaba en Antigua Guatemala.

Fue entregada el 4 de octubre del año en mención, según contrato firmado. Los chiquimultecos efectuaron una peregrinación para ir a traerla.

Si quieres ver más fotografías del Cristo Negro haz click aqui…

Por medio de obras, alcaldes hacen propaganda

8 Enero 2007 Por  
Categoria: Eventos

Interesados en reelección cargan al presupuesto municipal los gastos para promocionarse.

La mayoría de alcaldes y algunos gobernadores del país aprovechan su administración, inauguración de obras y fondos públicos para promocionar su campaña de reelección. Así se pudo comprobar en casi todos los municipios del país.

Rolando Aquino, alcalde de Chiquimula, fue criticado por los vecinos, quienes aseguran que por su deseo de reelegirse, visita más las comunidades rurales y evita solucionar los problemas del casco urbano. Un ejemplo es el transporte público. Fuente: Prensa Libre

Óscar Berger de gira por Ipala

6 Enero 2007 Por  
Categoria: Eventos

Óscar Berger hizo ayer una visita al municipio de Ipala, Chiquimula, para inaugurar varios proyectos de infraestructura, entre ellos, la pavimentación de la carretera que conduce de la aldea El Sauce a la aldea Chagüitón, en las faldas del volcán de Ipala.

Los trabajos implicaron asfaltar 2.3 kilómetros para acercar más a los visitantes a la laguna de ese volcán, que es visitada cada año por unas cinco mil personas.

Planta de tratamiento
También inauguró una planta de tratamiento de aguas negras, que procesará unos 30 mil metros cúbicos de desechos líquidos por mes.

Una vez tratadas, las aguas residuales serán reutilizadas para riego, explicó Roel Pérez, alcalde de Ipala. Fuente: Prensa Libre