BICHO “TECOLOTE”

Chiquimultecos ausentes:
Atendiendo las solicitudes tanto por e-mail como por este blog, les envío el siguiente cuento, esperando como siempre no abusar y pedirle al amigo Mario Guevara que los quite si utilizo mucho espacio.
Feliz Navidad para todos mis paisanos

BICHO “TECOLOTE”

El estadio estaba lleno, a reventar. Centenares de fanáticos habían abarrotado los graderíos de sol y sombra. En los alrededores, los que no pudieron entrar por falta de pisto o porque no cupieron, arriesgaban sus vidas encaramados en los árboles de aceituno que hay en el Colegio Amigos, estirando el pescuezo buscando la mejor ubicación, pues en aquella calurosa tarde de abril se iba a definir de una vez por todas el ascenso a la liga mayor entre Zacapa y Chiquimula.

Para evitar los brotes de violencia que eran comunes cuando se enfrentaban estos dos equipos, las autoridades deportivas habían colocado a los fanáticos del Deportivo Zacapa en el oriente y a los seguidores del equipo local en el poniente, es decir en la sombra, actitud que no les gustó a los zacapanecos.

También la policía había hecho acto de presencia, pues conocida era la rivalidad existente entre las dos oncenas y, para evitar males mayores, los agentes llegaron acompañados de macanas, perros amaestrados y las infaltables bombas lacrimógenas que, en más de una ocasión, le habían sacado las lágrimas y los mocos a más de algún fanático revoltoso.

La Voz de la Perla de Oriente iba a transmitir aquel encuentro, por lo que los “técnicos” Güicho Díaz y Ramiro “Terelén”, colocaban bocinas, tendían cables y hacían pruebas llamando a la cabina central, donde los operadores, Rolando Bollat y Armando Sagastume Díaz, iban a hacer todo lo posible por trasladar la señal a todos los oyentes a lo largo y ancho de Zacapa y Chiquimula.

Tonito Monzón y Rudy Sigfrido Lobos, iban pues, a narrar con toda la emoción característica, las emociones de aquel encuentro por todos esperado.

En su casa, recostado en una hamaca de pita, Bicho “Tecolote”, pegado al viejo radio de baterías que había comprado donde don Carlitos Valdés, no se perdía detalle de lo que estaba pasando en el estadio.

Nervioso y con el corazón palpitándole más de lo debido, se trasladaba mentalmente al lugar de las acciones, motivado por la incomparable voz de Tonito Monzón que al narrar, hacía que todos los que escuchaban el partido se imaginaran, como en una película, todo lo que en el estadio estaba sucediendo.

Para amenizar el encuentro, el gobernador departamental había mandado a la banda de música que para animar a los jugadores, se arrancó con una alegre marcha militar.

De uno de los vestidores, con la mascota del equipo por delante, salieron trotando y saludando alegremente los integrantes del Sacachispas. El público se levantó de sus asientos, seguido por el tronar de cientos de cohetillos y los vítores de la multitud frenética a punto de enloquecer de la emoción.

La rechifla de los fanáticos zacapanecos no se hizo esperar y un botellazo se fue a estrellar cerquita de la cabina de transmisión de la Perla de Oriente, pero de inmediato la policía controló la situación.
“¡Afición deportiva! ¡Mucha atención afición deportiva! ¡Atención oyentes de La Voz de la Perla de Oriente! ¡En estos precisos momentos hace su ingreso el Sacachispas, orgullo de los chiquimultecos y gloria del deporte nacional!”.

La voz de Tonito Monzón retumbó en el mercado, en la barbería “Marbil”, en la glorieta del parque, en los corredores del almacén Nuevo Cantón, en la pilita colorada, en Sasmó, en Shusho, la Democracia, en el salón Tony, en el barrio La Estación, en El Molino, en cada casa y en cada callejón donde hubiera un radio encendido.

Bicho, por su parte, se levantaba; se sentaba, caminaba de allá para acá; se comía las uñas y pegaba saltos cuando los zacapanecos ametrallaban la portería que defendía Checha “Palomita”. En fin, estaba medio loco de emoción, maldiciendo a veces el error cometido por algún jugador del Sacachispas y gritando a todo pulmón sin despegarse el radio de la oreja.

De pronto, reventó el relajo; un jugador zacapaneco le dio un codazo a “Manía” Hernández y Tito “Músico” cobró la afrenta.
En el acto se produjo un zafarrancho de todos los diablos y tantos los fanáticos del Sacachispas como del Deportivo Zacapa, invadieron la cancha, dándose de golpes con lo que tenían a mano.

En un santiamén salieron a relucir cuchillos, pistolas, manoplas, garrotes, patadas, trompadas, jalones de pelo y mordidas, de manera pues que aquello se había convertido de repente en una batalla campal.

La policía tuvo que pedir refuerzos para desarmar aquella trifulca que hasta el momento había dejado como saldo dos heridos de bala, tres quebrados, ocho mujeres desmayadas, cuatro policía con la cabeza reventada, un niño de brazos metido en un bote de basura y un ischoco mocoso viéndole el calzón a una vieja chamorrera que había caído patas arriba.

La policía, al no poder controlar el relajo y ante la imposibilidad de pararlo, comenzó a repartir cachimbazos y a tirar bombas lacrimógenas a diestra y siniestra. Fue tanta la mala suerte de Tonito Monzón y de Rudy Lobos, que una de ellas cayó cerquita de cabina de transmisión, sacándolos escupidos a buscar un trapo mojado para ponérselo en la cara. Mientras tanto, don Julio Barrientos y los muchachos de la banda de música, estaban a punto de sacarle los mocos a un bolo que no les quería devolver una trompeta.

Tanto en los graderíos del estadio, como en la gramilla de la cancha, había de todo: sombreros, zapatos, caites, chirajos de camisa, botellas, cédulas de vecindad, palos y piedras a más no poder.

La policía comenzó a detener a los relajeros y las patrullas iban y venían por las calles de la ciudad con sirena abierta. A todo esto, Bicho “Tecolote” escuchaba la radio; y como dicen algunos que no hay molineco que no sea curioso, sin pensarlo dos veces se montó en su bicicleta y comenzó a pedalear por la calle principal del barrio con la velocidad que le daban las canillas.

La intención de Bicho era llegar al estadio y enterarse por cuenta propia del relajo que los locutores de “La Perla” describían con tanta nitidez.
Jadeante y sudoroso cruzó como un rayo por el hospital viejo y llegó al estadio en el preciso momento en que una bomba lacrimógena caía junto a él. Se bajo a prisa de la bicicleta, la tomó en sus manos y la aventó de regreso lo más fuerte que pudo. Un policía lo vio y abalanzándose sobre él, colérico y furioso como un tigre, le gritó a otro compañero:
“¡Este es otro de los relajeros, vos! ¡Dale sin amagar a este hijueputa!”.

Una lluvia de garrotazos cayó sobre la humanidad de Bicho, que retorciéndose de dolor, les gritaba: “¡Déjenme por favor señores! ¡Déjenme por favor señores policías; por favor no me pijeyen que yo acabo de llegar!

A los cuarenta y cinco días salió del hospital; vendió el radio con el dolor de su corazón y juró por todos los santos del cielo que jamás volvería al estadio.

Juan Pablo Espino Villela.
jpespino@intelnet.net.gt

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5 Responses

  1. Irma Reyes de Pacheco dice:

    Hay Bicho!
    Machete estate en tu vaina, diria mi papa, por querer estar donde no lo llaman, por “des-in-oficio” y no conformarse con las sagradas noticias de la radio, quien lo manda a ir a abrir la boca en lugar de quedarse en su casa, tomarse una tasa de cafe con una su champurrada. No,… tenia que ir a lograr su domingo siete. Ni modo el que mal se gobierna despacio padece. Discurso extraido del extenso diccionario de 92 años de vida de mi papa.
    Felilcitaciones Juan Pablo

  2. chichicaste picon dice:

    Juan Pablo, me da mucho gusto leer de sus cuentos o historietas comicas de personajes reales o ficticios de nuestra perla oriental. pero mas me da gusto el lenguaje tan florido que usa, el cual viviendo en una ciudad tan lejana casi me olvido, al no tener contacto con mi gente chiquimulteca. Es un verdadero talento el que usted tiene para relatar estas historias, yo estuve mas de una vez en el estadio las victorias cuando se armaban esos safarranchos entre los zacapanecos y chiquimultecos. Gracias por traer no una sonrisa sino muchas carcajadas a mi persona, lo felecito de verdad.

  3. Vos Juan Pablo, fijate que mi mujer hasta me iba a mandar al manicomio cuando me vio riendome solito frente a la computadora, es que solo a vos se te ocurrem estos cuentecitos, sos un escritor de los que ya estan casi en vias de extincion cuidate, soy tu admirador #1 en Ipala y conste que te estoy leyendo aqui en Washington, DC cuidate mucho viejo

  4. Marlen reyes dice:

    felicitaciones Juan Pablo, hoy si vi que la buena noticia comentario o historia comica que yo habia leido nunca me avia reido como hoy al extremo que hasta las lagrimas me corrian de tanta risa, puesto que a esta persona le paso las del gato por cuorioso.
    sinceramente mis respetos a este escritor desde ceres, california muchas gracias por tener ese toque de picardia y chiste en tu cuento o historia esta como le quieran llamar para mi fue una lectura entretenida y divertida gracias.

  5. Oscar1979 dice:

    Me gustó el cuento, me recuerda mi querida Chiquimula y los relajos que yo mismo viví en carne propia en el estadio Las Victorias y casualmente en uno de ellos donde Mario Bulla (+) se agarró a trompadas con uno de Zacapa y se armó el relajo en las gradas. En el centro de la tribuna estaba la marimba de Juan Charrasqueado y también salió volando. Felicitaciones por el cuento y ojalá este espacio se utilizara para enriquecer nuestra cultura y no para ofender ni burlarse de nadie.

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